Ésta, es una visita a una parte de Sierra
Mágina, que aún está por descubrir, en el
paisaje y en la historia.
¡Ven a descubrirla!.
Partiendo de Jaén, iremos hasta Mancha
Real y tomaremos la carretera de
Jimena. A 3 km de Jimena y tras recorrer
desde Jaén 35 km aproximadamente, se
divisa justo a nuestra derecha, en el
sentido de la marcha Jaén-Jimena, un
gran panel anunciador de Sierra Mágina
de color verde y con un fondo de
cerezas. Ésta es una antigua vÃa
pecuaria que tras 4 km. llega al
abrevadero descansadero denominado
Pilar de Pilas o de Trisla.
Aquà se inicia nuestro ascenso por un
carril entre olivares, en bastante buen
estado, un poco descarnado, pero se
sube bien en turismo. Sin perder este
camino principal, en 20 minutos
llegaremos a las inmediaciones de una
balsa artificial metálica y unos metros
más arriba, a nuestra derecha, el Cortijo
de la Pilas. Aquà hay un pequeño tramo
donde se inclina un poco el carril pero
que sigue en buen estado. En esta zona,
ya sin olivar, existe un indicador hacia la
Fuente del Pilar de Pilas o de Trisla
(merece la pena visitarla, es un lugar
excelente para comer). Siguiendo el
camino principal, se bordea un viejo
corral y unas pequeñas balsas de
recogida de aguas de lluvia a nuestra
izquierda. En frente del carril,
observamos el Cortijo del Lanchar, de
uso ganadero.
Canteras nuevas (ya abandonadas)
En este punto aparcaremos los
vehÃculos y visitaremos unas canteras
abandonadas, denominadas canteras
nuevas, frente a las viejas, también
abandonadas pero mayor antigüedad,
que visitaremos posteriormente y que
también tienen un mayor interés.
Desde aquà caminaremos con cuidado
pues todo el terreno está formado por
rocas acanaladas y con aristas por
efecto de la erosión con poco espacio
para poner el pie sobre la tierra. Este tipo
de terreno de roca a flor de suelo y
erosionada, se denomina lapiaz.
Al llegar a las canteras nuevas se
divisan lenguas de terreno excavadas en
la roca, a las que se puede acceder a pié
o bien divisarlas desde el borde. Se
aprecian restos de viejos tensores
oxidados utilizados en la extracción de la
piedra. Hay que tener mucho cuidado al
asomarse.
Posteriormente tuvieron uso como
corrales, pero el hecho de que en varias
ocasiones, se despeñaran varias ovejas
o se introdujesen en peligrosas
oquedades, existentes en los bordes de
las mismas, desecharon su uso.
Cruz de los Canteros
Desde estas canteras se accede a la
Cruz de los Canteros, teniendo como
referencia la propia estructura metálica
de la cruz, situada (en dirección norte
desde el cortijo) en un impresionante
cortado. El camino es un poco
incómodo por las rocas que los tapizan y
al llegar hay que tener cuidado al
asomarse, pues el desfiladero es
colosal. Pero sin duda, merece la pena
acercarse a él.
Cogidos de la mano, niños y mayores
llegamos al borde donde se encuentra la
Cruz de los Canteros y la vista es
excepcional. Se divisa la ciudad de Jaén,
la Campiña Norte, gran parte del valle del
Guadalquivir a su paso por la provincia
de Jaén, la comarca de La Loma, BegÃjar,
Baeza, Úbeda y las Sierras de Segura y
Las Villas. A la derecha la Serrezuela de
Bedmar y el pueblo y más a la derecha
aún, la zona del rÃo Cuadros y los
grandes picos de Mágina (los de mayor
cota de la provincia). Por fin y a nuestra
espalda la gran mole del pico AznaitÃn,
que separa los términos de Jimena,
Torres y Albanchez de Mágina y diversas
cuevas existentes en su cara norte.
Los Caracoles o canteras viejas
Para acceder a las canteras viejas y los
Caracoles recorreremos 1 km por el
camino principal, en dirección a Jimena
y al Pinar de Cánava, bien andando, bien
en coche. Existe junto al camino un
cartel metálico con el rótulo de Los
Caracoles.
En el borde de las mismas, existe una
malla metálica (es bajita, sólo para evitar
el paso de las ovejas a los cultivos), que
pasaremos por encima. Al coronar los
montones de escombros sobrantes de
la cantera, se observan unas oquedades
rocosas: En primer lugar, se aprecian los
caracoles, construcciones redondeadas
donde los canteros se refugiaban de
forma temporal. En algunos de ellos se
puede entrar sin peligro, a pesar del
desuso y del tiempo transcurrido desde
su construcción.
Al detener un poco la mirada se
descubren restos de piedras
redondeadas y gruesas llamadas
lanchas y que tras su moldeado eran
utilizadas como moliendas en los
molinos de agua (para cereal) y de
aceite. Existen dos, muy bien
conservadas, llamadas piedra de
repasar o remolederos. También se ven
bloques de piedra usados en el suelo de
los molinos o solera.
Lugares de interés cercanos: "Ermita y Pilar de Cánava, Pilar del Moro y Cueva de la Graja."
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